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Danzas para la Mente

"Las Danzas son para la mente. Ellas no dan nada al alma; el alma no necesita nada. Una Danza tiene un cierto significado; todo Movimiento tiene un cierto contenido."

-G. I. Gurdjieff-

"Uno mueve el movimiento y olvida el movimiento; esto no es el movimiento en sí mismo."

Este antiguo dicho taoísta puede ser una buena introducción para la comprensión de los Movimientos que son una parte esencial dentro de la enseñanza de G. I. Gurdjieff. La presentación formal de los Movimientos, su acción externa, es el eco de una corriente de energía interna más poderosa. A través de la repetición cíclica de una serie de actitudes, como la reiteración de una oración, la atención se agudiza, liberando energías de diferentes cualidades y densidades, y permitiendo que se relacionen unas con las otras de una nueva forma. El movimiento externo es iniciado por un impulso interior, no ya desde la mente parcial, sino de una vigilancia apoyada por el cuerpo, en concordancia con el sentimiento y bajo la mirada de la mente: una triple atención.

Los Movimientos son ejercicios espirituales, no gimnasia o fisioterapia, y no pretenden crear estados alterados de consciencia (aunque esto puede suceder como resultado de un trabajo con la atención). Su razón de ser debe ser encontrada en el conjunto de ideas que estructuran la enseñanza de Gurdjieff. Los Movimientos han sido creados para la experimentación y la práctica de un conocimiento que, en su mayor parte, ha sido transmitido oralmente. Cuando se les aparta de esta conexión con las ideas, aparece la falsificación y la distorsión, y los Movimientos pierden mucho de su significado.

De acuerdo a las palabras de Mme. de Salzmann:

"Cuando el movimiento es correcto, éste produce un sonido. Una influencia especial que puede ser recibida por aquellos que escuchan". Es como una reverberación de vibraciones provenientes de un nivel superior de consciencia, que puede ser sentido no sólo por las personas que representan un Movimiento dado, sino también por las personas que lo observan. A este respecto, se puede decir que los Movimientos son una ilustración de la práctica de las tres líneas de trabajo características de la enseñanza de Gurdjieff: trabajo con uno mismo, trabajo con los demás y trabajo por el trabajo en sí.

Cuando se comienza a estudiar los Movimientos, muy rápidamente se hace obvia la debilidad de nuestra atención: no tiene resistencia ni defensa contra la interminable secuencia de asociaciones, y a menudo es atrapada en el momento en el que su concentración plena podría ser más necesaria. La mente ordinaria por sí misma es inestable, estando orientada hacia el futuro o regresando al pasado e identificándose la mayor parte del tiempo con algún objeto imaginario. Esta mente no tiene centro de gravedad. Su nivel de atención puede iniciar un movimiento o mostrar una dirección, pero es incapaz de focalizarse y participar en la continuidad de este movimiento: "Uno mueve el movimiento y olvida el movimiento; esto no es el movimiento en sí."

En relación al cuerpo, aunque a veces pueda mostrar una inteligencia real cuando se lo confronta con el mundo exterior, está mayormente bajo el influjo de sus deseos, apetitos y reacciones. Sin embargo, en el camino de la búsqueda interna, el conocimiento del cuerpo como una base fundamental para el Trabajo es primordial. Al comienzo de la práctica de los ejercicios preliminares, el esfuerzo de la atención por memorizar las diferentes posturas parece ser únicamente formal y dependiente principalmente de la aptitud física. Pero a medida que los ejercicios se vuelven progresivamente más complejos, la dificultad de enfrentar la creciente demanda de coordinación de diferentes velocidades, diferentes tempos y diferentes ritmos asociados a complicados desplazamientos y "canons", reclama una nueva atención nunca experimentada antes.

En ese momento de la visión de mi ser desconcertado, ausente, la pregunta aparece: "¿Quién soy yo?" Por supuesto, no habrá una respuesta inmediata, pero la visión y la aceptación de esta falta de relación dentro de mí mismo evoca nostalgia, la memoria remota de una autoridad perdida, un recuerdo. Estoy obligado a intentar atender como un ser triple-cerebral; en otras palabras, estoy obligado a intentar estar presente.

Lo que está sucediendo de esta forma es el despertar de una inteligencia más fina, una nueva mente, como un pensamiento que proviniese del corazón. La búsqueda de esta presencia interna requiere un sacrificio; requiere dejar ir todas las tentaciones subjetivas y todas las fascinaciones egoístas: "tener éxito, hacer, conseguir resultados". Esta apertura a un nivel de consciencia superior es la que estamos invitados a descubrir en la práctica de los Movimientos de Gurdjieff o "Danzas Sagradas".