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Tú eres una parte activa durante el viaje. Cada vez que lleguemos a una ciudad, siempre tendrás tiempo para “ir a tu aire” en caso de que no desees o necesites estar en grupo, como si viajaras solo, a la vez que sabes que estás protegido por alguien que coordina.

Viajar con un coordinador da un valor añadido: las cosas prácticas son responsabilidad del coordinador, te puedes relajar en él; estás cuidado. De esta forma, tienes la oportunidad de llegar a sitios donde quizás no habrías podido llegar solo. Pero una vez en el destino, tú eliges tu compañía.

La flexibilidad en la propuesta también pide flexibilidad y receptividad por parte de los viajeros. Si aparece alguna incomodidad o algo imprevisto, se invita a mirar desde un ángulo nuevo, más positivo, integrando todo como parte del viaje que deseas hacer. En este sentido, el coordinador no estará para cubrir tus expectativas sino para apoyar experiencias. Cuando estés de vuelta en casa, seguro que contarás de nuevo con todas las comodidades habituales.

La apertura a esta vivencia llena de acontecimientos, sensaciones y actores, será la pauta que seguiremos a lo largo del viaje y que intentaremos recordar, para así zambullirnos con totalidad en una experiencia única de celebración. India, Nepal y Tíbet pueden ser buenos lugares para comenzar a vivir la vida con apertura y recuerdo; una oportunidad para crecer. Estás invitada e invitado.