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“Si hubiese algo civilizado en el ser humano, todas las naciones se habrían alzado contra la invasión de Tíbet por China. Es la invasión de la materia contra la consciencia. Es la invasión del materialismo contra las alturas espirituales.”

Desafortunadamente, Tíbet ha caído en la oscuridad. Sus monasterios se han cerrado; sus buscadores de la verdad han sido obligados a laborar en campos de trabajos forzados. El único país en el mundo que trabajaba con un solo genio, toda su inteligencia enfocada en la búsqueda de lo interior y los tesoros del Ser, ha sido frenado por la invasión comunista. Y es tal la situación del mundo, que nadie ha objetado a esto. Al contrario: dado que China es grande y poderosa, incluso países más poderosos que ella, como Estados Unidos, han aceptado que Tíbet pertenece a China.

En ninguna otra parte se ha hecho un esfuerzo tan concentrado por descubrir el Ser Interno. Todas las familias en Tíbet solían entregar su hijo mayor a algún monasterio, donde éste meditaría para acercarse al despertar. Era una alegría para cada familia que por lo menos uno de sus integrantes estuviera 24 horas al día, de corazón, trabajando en su ser interior. La familia también trabajaba en esta búsqueda, pero no podía dedicar todo su tiempo a ello; tenía que crear comida y ropa y albergue, y en Tíbet, esto es una cuestión difícil. El clima no ayuda; vivir en Tíbet es muy complicado. Aún así, las familias solían entregar a su hijo mayor a un monasterio.

Había cientos de monasterios, y estos monasterios no deberían ser comparados con monasterios católicos. Estos monasterios no tienen comparación en ningún sitio del mundo. Estos monasterios se ocupaban de una sola cosa: de hacerte consciente de ti mismo.

A través de los siglos, se han creado miles de estratagemas para que tu “Loto florezca” y puedas encontrar tu tesoro supremo: el Diamante, el Ser. Éstas son sólo palabras simbólicas, pero la destrucción de Tíbet debería conocerse en la historia, particularmente ahora, cuando el ser humano se vuelve un poco más consciente y la humanidad un poco más humana…

Que Tíbet haya caído en manos de materialistas que no creen que haya nada dentro de ti, es una de las peores calamidades del siglo XX. Creen que sólo eres materia y que tu consciencia es sólo un subproducto de la materia. Y todo esto sin ninguna experiencia de lo interior; sólo filosofía racional y lógica.

No hay un solo comunista que haya meditado, pero extrañamente, todos niegan lo interior. Nadie se pregunta cómo puede existir lo exterior sin lo interior. Existen juntos, son inseparables. Y lo exterior es sólo una protección de lo interior, porque lo interior es muy tenue y delicado. Pero lo exterior se acepta y lo interior se niega. Y aún si en ocasiones se acepta, el mundo está tan dominado por la política y sus intereses, que se utilizan incluso las experiencias interiores para fines feos. Si la humanidad fuese un poco más consciente, Tíbet debería haber sido liberado, porque es el único país que ha dedicado casi 2000 años a nada más que profundizar en la meditación. Y puede enseñar al mundo algo que éste necesita inmensamente.